Un reto constructivo, creativo e inspirador

  • El edificio desafió los modelos arquitectónicos de la época
  •  Se inspiró en el mercado central de Reims entroncando con la modernidad europea de los años 30
  •  Con 80 años de vida ha envejecido muy bien y se ha convertido en un emblema
  • Pop Up Summer ha elegido este espacio por su alto valor simbólico y su grado de innovación
Foto de Iván Cotado, Diseño de Interiores

Foto de Iván Cotado, Diseño de Interiores

Audaz, atrevido, rompedor, emblemático. En la Galicia de los años 30 la modernidad se encontraba lejos de la frontera de este pequeño rincón peninsular, sin embargo dos arquitectos quisieron reproducir en A Coruña la arquitectura racionalista que dominaba la Europa del momento y lo hicieron con un edificio que desafió los rígidos modelos arquitectónicos de la época. El mercado de San Agustín.

Antonio Tenreiro y Santiago Rey fueron los arquitectos municipales a los que se les encargó el proyecto de forma personal en 1932. El objetivo era construir un mercado para la plaza de abastos de la ciudad tras varios intentos fallidos. Un material como el hormigón armado, del que se nutre la cubierta del mercado, era por aquel entonces en España y en Galicia, una técnica sólo usada por los ingenieros. “El mercado contradice la errónea idea de que la arquitectura moderna, como otros avances creativos, llegaron a Galicia tarde y desvirtuados. Los coruñeses en los años de la Segunda República eran absolutamente receptivos a las novedades arquitectónicas, artísticas, sociales,” asegura Fernando Agrasar, profesor de  Arquitectura de la Universidad de Coruña y experto en este período arquitectónico”.

El encargo de este mercado supuso para los arquitectos una oportunidad inspiradora y creativa única. Era el momento de alejarse de otro tipo de arquitectura costumbrista apreciable en edificios coruñeses como la Escuela Elemental del Trabajo inaugurada en 1930, o el Palacio de Hacienda.

 A imagen y semejanza de Reims

La clave de inspiración estaba en los grandes mercados contemporáneos europeos como los de Leipzig y Frankfurt que supusieron un hito para la época. Fue entonces cuando se estableció la conexión con la ciudad francesa de Reims.

El mercado central de Reims estaba incluido en el plan de reconstrucción de la ciudad tras ser arrasada por los efectos de la I Guerra Mundial. Financiado por el llamado Plan Ford, la actividad mercantil de la ciudad se concentró en este espacio enorme de 6.000 metros cuadrados que se construyeron entre los años 1927 y 1929

“Mi abuelo tuvo conocimiento directo de este edificio al desplazarse a Lieja para encargarse del Pabellón Español en la Exposición Universal en el año 1930, además de por los contactos que toda su vida mantuvo con Francia por ser mi abuela francesa”, recuerda Ramón Tenreiro, nieto del que fuera autor del mercado de San Agustín, que ha seguido su estela en A Coruña casi un siglo después.

El otro responsable de esta construcción, Rey Pedreira, quiso mantener la misma solución estructural, espacial y formal que en Reims. En entronque con la modernidad y la vanguardia europea permitió desarrollar un edificio que conectó con las tendencias del momento. Su estructura incluye una singular cubierta parabólica del mercado formada por una lámina de hormigón de 15 centímetros de grosor en la que se incrustan bandas de vidrio. En esa ejecución “radica la verdadera dificultad del edificio. En A Coruña de 1933 fue, sin duda, una proeza constructiva y un reto”, sostiene el profesor Fernando Agrasar sobre este mercado que llegó a ser calificado como el “Guggenheim gallego de la época”

Buena conservación y nuevos usos

 Les Halles Centrales de Reims se cerró en 1988 a uso comercial debido a la degradación en la estructura, mientras que la conservación del mercado de San Agustín en A Coruña es mucho mejor. “El edificio ha envejecido muy bien. Con obras de mantenimiento normales el Mercado de San Agustín llevaría estupendamente sus ochenta años de edad”, subraya el profesor Agrasar.

En 1990 y debido a su carácter paradigmático y representativo de la modernidad arquitectónica, el mercado de Reims alcanzó la catalogación de Monumento Histórico. En el caso del mercado de San Agustín, su valor como patrimonio está recogido dentro del Catálogo de Edificios y Conjuntos de interés (1987) del P. G. O.

En la actualidad es  también una de las tres obras de A Coruña incluidas en el catálogo del prestigioso Docomomo (Documentación y Conservación del Movimiento Moderno), un estudio elaborado por la Fundación Mies Van der Rohe en el que también figuran la unidad vecinal de Elviña de Corrales y la Universidad Laboral. Fernando Agrasar aboga por combinar su función tradicional “que debería mantenerse” con otros usos comerciales y/o culturales”

Es por eso que este espacio se reconvertirá en un lugar donde poner en valor marcas y proyectos creativos, innovadores y singulares, un lugar para recibir el verano. El 10 y el 11 de mayo, Pop Up Summer, organizado por Más Valor transformará el mercado de San Agustín en un ir y venir de olores, colores y sensaciones, donde  al igual que hace casi un siglo, la vanguardia se instalará de nuevo en el espíritu de todos y cada uno de los integrantes.

Firma: Marcos Nebreda