En el mercado en el que estamos es verdaderamente DIFÍCIL diferenciarse. Gracias a herramientas como Six Sigma, las empresas fueron siendo mejores y mejores a la vez que se hacían cada vez más y más iguales. El problema es que ya no es suficiente mejorar para tener éxito hay que ser diferente. No sólo diferente, sino VERDADERAMENTE DIFERENTE. La innovación es la estrategia más poderosa en los negocios y se alimenta de la innovación.
Antes, con agregar unas nuevas funciones a un producto las empreas se ponían por delante de la competencia. Lograban la diferencia y una ventaja competitiva….Llegamos a un punto en donde la competencia es tan grande las diferencias entre un producto y otro tan pequeña que la diferenciación ya no genera una verdadera ventaja competitiva.

¿Qué hacer entonces?
Innovar de una manera única, abandonar el Karaoke y hacer algo que te permita ser único. Pero ojo, hay que olvidar el viejo concepto de innovar como el acto de agregar “extras”, eso ya no vale.
La diferenciación debe de venir de otras áreas. El campo de batalla competitivo está en el diseño, las garantías, el Packaging, el servicio, la imagen: inteligencia e Intangibles. Emociones y Personas.
Toda esa suma de encuentros, contactots, interacciones que construyen la EXPERIENCIA del cliente….
Empezó un nuevo juego y estamos aquí para jugar.

De manera diferente