Si ser diferente es la única motivación de una marca…perderá mucho en el camino. No basta.  El verdadero valor de una marca hoy está en la autenticidad. La prueba del algodón de la autenticidad es la realidad. Vivimos en el ruido, ruido virtual de marcas y personas que nos dicen qué y cómo son, qué saben hacer…para descubrir en la realidad que no son nada de lo que dicen ser o muy poco, que no saben nada o muy poco de lo que hablan y que viven muy poco lo que pregonan. La boca por un lado y los pies por el otro.

Obsesiona tanto no perderse una ola, que se corre detrás de todas sin tener en cuenta cuál es la mejor para nosotros. Por la tabla que tenemos, el mar que surfeamos hoy  y las habilidades, experiencia y pericia con las que contamos. Hoy hablamos de comunicación, mañana de ventas, pasado de diseño, la semana que viene nos cambiamos a la experiencia del cliente, la siguiente expertos en branding y así indefinidamente…porque es lo que suena. Aunque no sea nuestra música, aunque no toquemos ni un  solo instrumento.  Nos subimos a todas las olas, pero pagamos un precio: perdemos lo que verdaderamente nos hace diferentes, hacer aquello que de verdad sabemos, de la manera en que realmente somos. AUTENTICIDAD. Y eso no es lo peor, lo peor para todos lo que juegan esa ruleta es que la tendencia que viene, cha chan es la de la AUTENTICIDAD. Basta de mentiras, de frases hechas…de intentar ser otro que no somos. Lo que realmente nos hace interesantes como marca y personas, no es la pretensión de ser  el que admiramos o el que triunfa en el momento. Es ser radicalmente NOSOTROS MISMOS. Personalidad, es LA marca.

El verdadero branding no es el que intenta meter a un proyecto/profesional en el corset de las tendencias actuales (que serán otras mañana), el verdadero branding es aquel que identifica, resalta y pone en escena la particular personalidad del proyecto. Lo acompaña de todo lo que lo va a hacer atractivo para el público que se dirige. No todos los públicos, no la mayor cantidad de personas…las suyas. Porque las marcas y las personas auténticas y con personalidad, no les gustan a todos los públicos…NUNCA. Y las marcas para gustar mucho, tienen que ser honestas en su planteamiento, leales a sí mismas, auténticas. Porque la autenticidad, no pasa de moda.